
Cómo lograr la temperatura ideal en el baño (sin desperdiciar energía)
Al elegir lámparas de infrarrojos para el baño, lo importante es encontrar el equilibrio adecuado. Queremos sentir ese calor agradable tan pronto como salimos de la ducha, pero no queremos que el baño se convierta en una verdadera sauna.
Verá que en las especificaciones técnicas aparece la marca “IP66”. Eso simplemente significa que los componentes pueden soportar la presencia de vapor y pequeñas salpicaduras de agua sin sufrir daños. Pero recuerde: la clasificación IP sirve para evitar que entre agua; la potencia real es lo que realmente nos mantiene calientes.
Elegir la potencia adecuada
No existe una solución única para todos los casos. Si tiene un baño muy pequeño, una lámpara de 400W a 600W es suficiente. Si busca más potencia, solo estará gastando dinero en vano y sudando mucho.
Para baños de tamaño medio, lo recomendable es utilizar lámparas de entre 800W y 1200W. Si tiene un baño principal muy grande o un espacio comercial, entonces necesitará lámparas de 1500W o más. O quizás sea mejor usar varias lámparas distribuidas por toda la pared para crear un efecto de calor uniforme.
Lo mejor de las lámparas de onda corta de infrarrojos es que no calientan el aire. El calor va directamente hacia usted. Ya no tendrá que esperar a que todo el baño se caliente. Es instantáneo.
Las desventajas de las unidades herméticas
Dado que estas lámparas están hermeticamente cerradas con juntas y vidrio templado para evitar que entre agua, el calor queda atrapado dentro de la carcasa.
El problema es que si coloca una lámpara de 2000W en una carcasa pequeña, la temperatura aumentará mucho. Asegúrese de que sus cables sean lo suficientemente gruesos para soportar esa corriente, para evitar sobrecalentamiento. Es un detalle pequeño, pero es importante para la seguridad.
Consejos para la instalación
¿Quiere obtener el máximo rendimiento de su inversión? Instale las lámparas en un ángulo de 45 grados. De esta manera, el calor se dirige exactamente hacia donde usted está, en lugar de desperdiciarse en el techo.
Además, si utiliza un controlador regulable de intensidad, podrá reducir la potencia cuando el clima sea más cálido. Esto le permitirá ahorrar algo en la factura de electricidad y evitar que las bombillas se quemen demasiado rápido. Es simple, pero funciona.